La visita de Javier Milei a Tucumán dejó una señal política mucho más potente en sus omisiones que en sus palabras. En medio de un escenario complejo para la gestión provincial, el Presidente eligió no confrontar, no cuestionar y, sobre todo, no involucrarse en los temas sensibles que dominaban la agenda local. Ese silencio, lejos de ser casual, terminó funcionando como un aval implícito a Osvaldo Jaldo.
Durante su exposición en el foro económico organizado por la Federación Económica del NOA, Milei dedicó buena parte de su discurso a referencias teóricas sobre liberalismo y a reforzar el rumbo económico de su gestión. Pero evitó cuidadosamente cualquier mención a la realidad tucumana: no habló de las inundaciones, no hizo referencia al caso La Madrid ni al episodio de violencia que tuvo como víctima al diputado Federico Pelli.
La expectativa de sectores de La Libertad Avanza era otra. En los días previos, algunos dirigentes habían anticipado que el Presidente podría realizar declaraciones duras contra el Gobierno provincial. Nada de eso ocurrió.
Desde la llegada al aeropuerto hasta los encuentros en el hotel, el vínculo entre Milei y Jaldo se mostró distendido, cordial y enmarcado en la institucionalidad. Hubo saludos afectuosos, sonrisas y un trato que estuvo lejos de cualquier tensión.
En ese contexto, la visita terminó siendo funcional al gobernador tucumano. Jaldo, que venía atravesando una de las semanas más difíciles de su gestión, logró sortear la exposición nacional sin recibir cuestionamientos del Presidente.
Para Milei, la decisión también responde a una lógica pragmática: el Gobierno nacional necesita sostener acuerdos en el Congreso, y Jaldo ha sido un aliado clave en votaciones sensibles.
En definitiva, la visita de Milei a Tucumán reconfiguró el tablero político local sin necesidad de grandes anuncios. Al evitar la confrontación y sostener un vínculo institucional con Jaldo, el Presidente envió una señal clara sobre sus prioridades: garantizar gobernabilidad y mantener abiertos los canales de diálogo con los gobernadores.




