Cirujana tucumana Vanesa Audil hizo historia al convertirse en la primera cirujana cardiovascular de planta en la prestigiosa Fundación Favaloro. Su trayectoria destaca por romper un techo de cristal en una especialidad históricamente masculina, ofreciendo un ejemplo inspirador.
La trascendental designación ocurrió en 2024 dentro del staff permanente del servicio de cirugía cardiovascular de la Fundación Favaloro, en Buenos Aires. Audil, oriunda de Villa Quinteros, Tucumán, inició su residencia en el Hospital Argerich y luego completó su formación en Favaloro, consolidándose en uno de los centros cardiológicos más importantes del país.
Con 35 años, Vanesa Audil enfrentó prejuicios de género, donde pacientes y colegas esperaban un hombre: «‘¿No querés hacer venas? Porque operar corazones no es para mujeres’», recuerda. En sus 30 años de existencia, el servicio de cirugía cardiovascular de Favaloro nunca había tenido una mujer en planta, realizando cerca de 970 cirugías el último año y más de 7.000 anuales en la Fundación. Su desempeño, respaldado por estadísticas de morbilidad y mortalidad, le permitió ganarse un lugar irrefutable en un campo donde las mujeres representan solo el 8% a nivel global.
El impacto de una pionera para las tucumanas
El hito de Audil resuena fuertemente en Tucumán, proyectando un modelo de superación para las estudiantes y médicas jóvenes de la provincia que aún enfrentan comentarios discriminatorios. Su visibilidad, a través de sus redes sociales, inspira a nuevas generaciones a perseguir especialidades de alta complejidad, demostrando que el género no es un límite. Recientemente, fue clave en la primera reparación de válvula mitral asistida por robot en Argentina, consolidando su rol pionero en la implementación de técnicas quirúrgicas avanzadas.
La experiencia de Vanesa Audil anticipa una transformación en la medicina argentina, donde el talento y la meritocracia se impongan sobre los sesgos de género, abriendo caminos para futuras líderes médicas.




